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Mostrando entradas de marzo, 2026
 Y en momento de desesperación quisiera que nada fuere. Que nada fuere. 
Perdí mis llaves  La tarjeta de crédito  Perdí la razón  Y también mi perfume  pierdo cosas a una tasa cuyo ritmo es mayor al común.  Que sería de ti, sin mí Me decía alguien una vez.  Y aquí estoy  Sigo viva  Con menos cosas  Pero más viva En la mañana creí haber perdido la billetera   Pero en una Epifanía apareció  Una cosa menos  También, una cosa más. 
Después del café  El libro de parra  Al tacho de ropa limpia  Hasta el próximo café 
La miré directamente  a sus ojos de gata Ella aún no se acuerda cuando le dije que estaba vacía  Vacía tu weona, me recriminó ese día.  Estoy vacía amiga y la vida es vacío. No le tengas miedo. - le dije-  No supo que decir. 
Dicen que todo escrito Es un popurrí de ideas anteriores  Nada nuevo  Lógica pura De qué otra manera habita el lenguaje  En este mundo 
Ahora comprendo  Que usted jamás entendió Esta poesía Es que le faltaba Borges  Y era más Parra Pero uno que es burra  No se las puede dar de  Grandilocuente  No logro hacer versos  Largos  Ni cortos  Ni versos  Solo una consciencia  Un corazón 
 Y curiosamente el primer libro de esta biblioteca fue poemas y anti poemas, 13 años después, pienso en mi mundo limitado, que todo tiene sentido. 
 Ya era muy tarde para dar marcha atrás, sin darme cuenta la melancolía había inundado mi corazón. 
Hace unos días he adquirido un nuevo hábito, al cual he denominado, sinónimo de soledad absoluta: fumar en la cama. 
El asunto es sencillo, el cuerpo siempre se manifiesta mucho antes que la razón. 
 Si camino mirando la luna, a donde iré a llegar? 
Por más que se trate de un contrato, el matrimonio debiese ser únicamente motivado por el irrefrenable sentimiento de amor que une a dos personas. 
El único mundo verdadero es el de los niños, en el cual solo existen las miradas. El único mundo es el de los niños.   En ese único mundo verdadero tenemos un amigo: el globo viajero, que lleva cuatro años recorriendo diferentes lugares, cambia de tamaño, cambia de color, pero siempre es nuestro fiel amigo: el globo viajero.  En el mundo de los niños, todo es permisible, todo es inefable. Hasta que el lenguaje llega y arrasa con todo y de apoco dejamos de ser niños, en este cuerpo y lenguaje de adulto aun algo me consuela, la poesía, pero no hay poeta    que pueda con tanto, no hay arte que pueda con tanto, no hay fantasía que pueda con tanto. 
  A veces gracias me pierdo en la cabeza, a veces gracias, me pierdo en el corazón, pocas veces gracias encuentro el equilibrio. 
Y estoy aquí, donde me dejaste, aquí estoy, no te espero, ya no te espero, pero por si llegaras a recordarme, no te olvides que aquí estoy, donde mismo me dejaste. 
 Y sin aviso alguno, llegó la lluvia para llevárselo todo.
 Que rara sensación la de no tener claridad sobre lo que habita el corazón.
 Y hay un momento cuando hay cimientos en el alma en que uno ya no muere de amor, vive de amor en lo cotidiano, lo inesperado, lo espontáneo, lo complejo, lo sencillo. Se vive de amor. Todo en su justa medida y nada en justa medida. Una cosa es una cosa, pero también otra cosa. En los instantes infinitos y en los finitos instantes, nada es una pérdida, porque las cosas son y no son. Llegan, se van. Imperecedero y a la vez impermanente.
Y uno se continúa preguntando: ¿Qué se extraña cuando se extraña a alguien no? es la idea del futuro no concretado, los besos que no nos dimos, el olor, ese olor del cuerpo por la noche, los abrazos cálidos o las miradas intensas cuya respiración se corta con un cuchillo. ¿Qué se extraña cuando se extraña a alguien? Me sigo preguntando, me sigo preguntando.
No me extingo porque no me quieras, pero tu mirada le devuelve la esperanza a esta alma rota, saber que existes, saber que eres, es un regalo del universo.
Era absolutamente perfecto, me trajo la calma suficiente para comprender que sí se puede transitar desde la calma en compañía, todo en su justa medida; nada en demasía. 
Y por más que deseara con todo mi ser un poco de música, cuando las emociones abundan y los sentimientos carcomen, lo mejor es guardar silencio para escuchar con calma al corazón.
Puede un amor ser tan breve e intenso  en una sola noche; demasiado intenso como para no lograr salir de él - al menos - por un par de  noches más. 
 17 días y 500 noches.
 No era una mala persona. Solo se trataba de ser humanos. 
 Todos hemos sido en algún momento, ángel y demonio, aunque bien probablemente en inverso orden.
Ya quisiera yo Ser un algo poeta  Y en en mi lengua  Se posarán las palabras  Precisas Preciosas Punzantes  Pero no soy más  Que una vil burócrata  Predecible  Repetitiva  Constante Ya quisiera yo
 Solo cuando repetimos un patrón, podemos reconocerlo realmente.