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Mostrando entradas de agosto, 2022

El sillón negro.

Son las 22 horas y me encuentro en el mismo sillón donde tantas veces odie la vida, vomité la vida, amé la vida y me resigné ante esta, en un ciclo continuo sin aparente pronto final. Uno siempre vuelve al lugar donde amó la vida dice la canción las simples cosas, y así es donde todo objeto por insignificante que parezca siempre está dotado de sentido para quien lo puso y hábito con él, en el lugar preciso, en el momento exacto. Todo siempre está tan lleno de significado, aunque a veces pase tan desapercibido para un espectador siempre ocupado. Dicen -y reafirmo- que uno de los talentos del poeta está en la observación.  Uno jamás piensa que sería tan pronto ese momento en donde te haces tan consciente de la vida, que te pesen los tan pocos años y un poco de amor, pero acá estamos llenando la copa de nuevo en forma circular. Y cuando cae la primera lágrima uno sabe se avecina una tormenta, aunque uno ya no sabe si se llora por amor, por el vacío del amor o por la vida misma. Pero h...

Tengo la sensación de estar muerta

Como dice el título, desde hace un par de días tengo la extraña sensación que estoy muerta o que pronto moriré, cuando uno ha tenido encuentros cercanos con la muerte esta sensación te invade de una manera particular, como una certeza que se encuentra a la vuelta de la esquina, como algo que te va acompañando en el día a día y que espera atenta su pronta aparición. Se imaginará usted señor (o señora) lectora que esta sensación no me genera ningún tipo de incomodidad, sino más bien, concluyo que no teniendo más herramientas, lo único que me queda es hacerme cargo de esta sensación y pronto, muy pronto, escribiré una carta, para mis hijas principalmente, para que jamás olviden mi profundo y absoluto amor a sus existencias, y que así como el tatuaje que se posa sobre mi brazo, jamás olviden que el amor siempre es la respuesta, aunque durante gran parte de su vida, no tengan idea de cual es la pregunta. Ya escrito un adelanto de mi carta a Violeta y Agustina, o ahora que lo pienso que no h...
Porque la vida es así -parafraseo- Y es que el amor y la vida tienen un peso, leía hace unos días, y hace falta un gran coraje  para sostenerlo y obviar, esos momentos alumbrados que nos dijeron que nunca más nada sería como era. Porque simplemente no puede. Porque nos entró por los ojos y por la piel, algo de lo que jamás seríamos capaz de desprendernos.  Y por tanto reitero, que se debe tener mucho coraje y ser muy obtusos para obviar esos momentos alumbrados que sabiamente sabían que nunca más nada sería como era. Que nunca más nada sería como era. Que nunca más nada sería como era.  Que nunca más nada, sería como era. (punto final)