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Mostrando entradas de octubre, 2025
Y cuando no encuentro hacia dónde ir, me gusta refugiarme en esa idea, de que todo es un absurdo o una potencial farsa, nadie sabe hacia dónde ir, y todos somos objetos de esas causalidades azarosamente deterministas que nos situaron aquí ahora,  en este lugar. 
Las letras me salvan  Una y otra vez  En su profundidad  Me abueno con el caos, el conflicto y el dolor. 
 No hay espacio ya para el horror en esta sociedad maldita. Los roces y asperezas se han eliminado con toda denuncia.  
 Cansada pero feliz. Sin hastío en este Domingo de octubre. 
 Leyendo algo para enaltecer el alma y los sentidos, buscando entre las cadenas y lo cotidiano, la poesía de la vida. Respirando y siendo funcional a diario. 
 A veces quisiera no haberme convertido en esto que soy 
 Estaba el hombre ese, paseando su perro lanudo, tenía buena cara, pero era un zombie, no soltaba el maldito teléfono el hombre ese, todo interés que pudo haber generado en mi, se desvanece en ese instante, para que tiene perro el idiota me pregunto.  Pasa la camioneta blanca grande y pienso en P. cómo es habitual pienso en él y su ahora jardín verde y casa en los suburbios. Que extrañas las vueltas de la vida y en lo que decantan las ilusiones. 
 No quiero ser un zombie con la vista baja mirando el teléfono. 
Todo estaba bien, hasta ese maldito momento en que me enfrento a esa cama, tan amplia y tan vacía. Todo estaba bien hasta ese momento, antes embriagada con poesía no necesitaba nadie, más quien me salva del frío hielo de una cama a solas. 
Me equivoco en el andar de prisa, rozando lo importante, en vez de sumergirme en aquello.  Mamá mamá ayer fui a la biblioteca, muy  bien  hija ponlo en la mochila par que leamos en el auto, no mamá quiero leer en la noche; joder lo he olvidado! 
Hay una vaga probabilidad de que haya adaptado el apodo de C.  a raíz de G, no estoy segura, reviso la edición del principito que me regaló el 2022, joder 3 años?  Ay G! Tu me viste y yo te vi hace tanto, que lástima ya no saber de ti, aunque eres parte de mi historia más profunda. Jamás olvidaré el día que me rescataste porque viste mi dolor a lo lejos. Yo solo sufría, mi alma en pena por ese amor que acababa de nacer, ya vuelto cenizas por el engaño de J.  Cuanto daño nos hace el engaño a estos pobres hombres. No hay cabida para G. En mi vida hoy. No entendiste a qué amor me refería. No lo entendiste pero está bien. 
Me quiero embriagar por sobre todo, de amor y poesía. Más de poesía que  de amor, pero embriagarme al fin y al cabo. 
 Y de pronto se saborea la soledad, el silencio y un nuevo ritmo. Los minutos se hacen más largos, porque no hay movimiento, no hay amor en esta ausencia. 
 Aunque nadie me espere ni me llame, sigo viva. 
Hay momentos, en donde todo se limita a una sencilla pregunta: Quien es su contacto de emergencia? 
 He transitado tantas veces estos infiernos que ya conozco el camino de regreso. Aunque Quema quema quema, permanecerá aquí un instante más. 
 Yo no quisiera una vida ni práctica ni útil. Solo una con un amor que no se espante, que no se mueva, que ante el ventarrón permanezca estoico, infinito, inamovible. 
Yo solo quisiera que jamás te fueses. Y que jamás te aburrieses de decir lo mucho que me amas. 
Los grandes proyectos también se construyen de lo pequeños proyectos cotidianos. 
 Me ha faltado coraje y cojones. No he aprendido nada.