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Mostrando entradas de octubre, 2024
 Fugitivo   Rebasa 
Con todo nuevo amor nace un nuevo lenguaje leí en una columna de Vallejo una vez, y a su vez también, con la muerte de un amor se entierra un lenguaje. Es como el poema, el que habla sobre las primeras palabras de los amantes en la cama.  
Una parte de mí ha muerto. 
Tener hijos en un proyecto familiar, de donde viene esa idea, a diario las miro y me siento dichosa de sus ojos almendrados, de su capacidad de reír e inventar historias, de ese deseo intenso que me piden que las mire, mamá mírame, mamá mírame, ellas lo entienden todo. Solo desean ser amadas, ser vistas, ser contenidas. Hay noches donde me siento triste al no compartir esta dicha  antes de dormir. Como anoche por ejemplo, cuando me sentí profundamente dichosa de esa compañía mientras Violeta hacía un spa;  vivir ser madre, vivir ser padres, vivir ser mujer, vivir ser pareja, es un equilibrio que es tan fácil de quebrar.
La ternura es la clave del buen vivir, a veces me enfrento a mi misma, molesta, por las malditas exigencias que rondan la cabeza, se incrustan entre los recovecos de la mente.
 Me parece increíble que no logre que la razón le gane a la emoción.
 Es inevitable plantarse a pensar sobre el sentido, ese sentido que está en nosotros, esa Itaca deseada. 
Para vivir en paz, es fundamental comprender el origen de ciertos deseos. 
Somos seres tan complejos de entender. La nostalgia hoy inunda la tarde.  
 Lo que yo quiero muchacho de ojos tristes es que tú mueras por mi.
A veces me dan ganas, de con todo lo aprendido, volver a comenzar. 
Gracias por el infinito en un junco, que sería de mi sin tantas historias. 
No es cierto, no hay nada de cierto en la supuesta racionalidad del ser humano, todo son pasiones y deseos
Esto es, no hay otra cosa, no hay plan que aguante la vida. 
A veces consulto el libro de Mujica, me transporto  en el tiempo y me lleno de preguntas, de muchas preguntas. Y de pronto todo es confuso, pero ya no hay salidas. 
 Qué sentido tendría la vida si fuese menos confusa. 
No quiero tener la razón. 
No tengo mucho que decir, la educación tiene absolutamente tomada mi atención.  Presiento que esta relación está muriendo, oscilo entre dejarlo morir o hacer algo con eso. Mi instinto siempre quiere salvar las cosas, pero a lo mejor las cosas deben seguir su cause.  Estoy convencida que el problema soy yo, soy una maniática odiosa obsesionada con las emociones. 
 Tenía algo que decir, algo muy fuerte que decir. Me inundaba completamente , pero había una barrera que no escuchaba. 
 Mi mente es ocupada a esta hora por la diferencia entre la diferencia conceptual entre cooperación y colaboración. Y así es como la IA hace una relación directa entre innovación social y economía cooperativa, algo que me tarde años en encontrar referencias para el marco teórico del trabajo de título. Ay dios! Agilizar procesos. 
 Siempre hay un después. 
 Y esto era la felicidad, la tranquilidad de beber un café por la mañana. 
 Es difuso el límite entre la realidad y la ficción. 
Tiene mucho sentido, todo es cosa de distancia. La rugosidad solo aparecen en el andar. 
 Hay un desafío en el uso del lenguaje, asociado al buen uso del verbo hubieron, la tercera persona del plural del pretérito perfecto simple. 
 A veces los corazones tienen sus propias conversaciones. 
En cada una de las clases me tomo unos minutos para leer algún poema, o alguna prosa, con la esperanza de tocar sus corazones, y ojalá que estos se abran cómo lo hacia el mío en los momentos más duros de la vida. La poesía me ha salvado siempre.  Hay quienes me miran, veo cómo se emocionan, otros me ignoran, sin soltar el teléfono continúan evadiendo el ahora, el aquí, el nosotros. Siento pena por ellos, siento pena por mi, desesperada buscando conectar. Termina la clase y siempre alguien se acerca, gracias me dicen, y me cuentan sus proyectos. 
 Son jodidos los quiebres, nos rompen la vida.
 Será cierto que con los años las personas olvidan los detalles, los olores, los abrazos. El tiempo.
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 En viña también hay escaleras que llegan al cielo 
 Todo es cosa de distancia. 
 El difícil comparar con algo el sentimiento de pérdida de un bien preciado, de hecho solo tengo dos tipos de bienes preciados, los que me han obsequiado y mis libros; en este momento sufro por la postal de Munch, donde habrá quedado? 
 Tomo asiento en medio de la ciudad, a la altura de Traslaviña. Leo las prosas de Ribeyro y me emociono profundamente. Me convenzo igualmente que en el arte de narrar soy una tarada, suelo querer optimizar el uso de palabras y termino escribiendo narraciones planas y sin gracia, jamás podría referirme a la calvicie de un hombre de esa manera tan poética. 
 El amor que calla    Si yo te odiara, mi odio te daría en las palabras, rotundo y seguro; ¡pero te amo y mi amor no se confía a este hablar de los hombres, tan oscuro!    Tú lo quisieras vuelto un alarido, y viene de tan hondo que ha deshecho su quemante raudal, desfallecido, antes de la garganta, antes del pecho.    Estoy lo mismo que estanque colmado y te parezco un surtidor inerte. ¡Todo por mi callar atribulado que es más atroz que el entrar en la muerte!
 Cuando no hay amor permanezco estoica, pero con amor, ay dios que alguien me salve!! 
 Interesante perspectiva: el duelo está inmóvil, no está sometido a un proceso.  Ay joder, pero que aristas se han abierto en mi mente con esa frase. 
 Solo un poco de ternura 
 Con plan o sin plan, la vida se vive por sí misma. 
 El infinito y la eternidad en un junco. 
 Siempre lo logra. 
 Será propio de la vida, vivir con estas fracturas.
 La vida, una comedia y tragedia simultánea. 
La molestia suele surgir en la exigencia; me gusta reflexionar sobre esto, sobre el origen del enojo.  Conversar es un coordinar de sentires y haceres en respeto mutuo, y en este respeto no hay lugar para la exigencia.  Enojarse es una respuesta al cómo creemos que deben ser las cosas, me veo a mí misma, molesta con mis niñas porque no cumplen mis exigencias, como si mi manera de ver el mundo fuese el único válido para todos. 
Debo reconocer que me fascinaba su voz