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Mostrando entradas de octubre, 2015
No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe. No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplan do una pintura y no sepa vivir sin la música. No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o...
Uno no elige de quien se enamora, pero sin duda se puede elegir a quien, cuando y cuanto amar. No hay amores verdaderos y falsos, creo que hay amores en las distintas etapas de la vida ¿Quién es uno para juzgar el sentir de una persona? Ahora bien, más alla de la duración, hay un amor que no se olvida jamás y es ese que te acompaña probablemente el resto de tu vida, es ese amor que es recíproco y de misma intensidad, esa intensidad que te parte el alma, que te reconforta el corazón, y que te mueve a diario, esos amores más allá del tiempo, sin lugar a dudas, nunca nunca nunca se olvidan.
Hay noches que prefiero hablar con la luna y las estrellas aparte de  entenderme, siempre me tienen todas las  respuesta.
¿Cuánto de voluntad tiene el amor?
Hay veces que quizás uno se enamora solo de la idea, de esa idea prometedora pero idea al fin y al cabo.

Mera Coincidencia

El amor es mera coincidencia. Lo plantearé así Cuantas veces en la vida, coinciden dos personas en tiempo y espacio, se miran a los ojos, se sonríen,  y ambos están listos para amar y ser amados con la misma intensidad, ambos listos para  firmar en ese instante un contrato implícito con la mirada, contrato cuya única clausula detalla que a partir de ese momento ya no hay miedos, no se mira atrás, y  solo está la vida entera por delante, y que a toda pregunta siempre habrá  una respuesta. Eso sin duda, es mera coincidencia o destino, le dicen algunos. En mi caso es algo más. 

Capítulo 7 - Rayuela

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.