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Mostrando entradas de noviembre, 2025
Y siento que solo quiero embriagarme en la poesía, el sexo y el amor. Sentir el calor de ese cuerpo desnudo, sosteniéndose sobre mi. Es un refugio, o cómo escuche decir el fin de semana en esa fiesta de niños, una anestesia necesaria para soportar este vivir que sólo conduce a la miseria.  Es una tortura transitar por el transporte público, y ver a otros tantos embriagados, pero con el teléfono, maldito artefacto del siglo XXI , viniste a destruir lo último que teníamos, eso de mirarnos a los ojos y sentir el calor. 
Confundidos, esa es la palabra que describe nuestro estado en la naturaleza desde que somos arrojados al movimiento. Con un plan bajo el brazo que nos acompaña durante las primeras dos décadas de movimiento. Y así, muchos administran los efectos de esa planificación durante las siguientes dos décadas, con una confusión que no hace más que crecer con el paso del movimiento, existen algunos afortunados que a raíz de tanto ruido y movimiento sobreviven sin más, y la hora llega, tarde o temprano la hora llega, porque el movimiento desgasta y otros encuentran refugios en pequeñas obsesiones que dotan de sentido ese vaivén. 
 Esta noche quisiera ver la verdad , por sobre lo cuántico. 
Amo de manera desbordante cuando tomas mi mano y la aprietas sin decir nada, me siento protegida, me siento única, me siento todo. 
 La noche debilita los corazones. 
 Cada segundo es una maldita tortura, no puedo comer ni respirar 
 Y cuando algo entra por un pequeño orificio a mi cabeza, ahí ronda ahí ronda una y otra vez una y otra vez, y siento que me quedo sin aire, sin pensamientos, sin nada. 
 Semana de mierda. 
 13 de julio 2023 Acabo de terminar un libro sobre librerías y cartas y comienzo a sentir cómo sus letras comienzan a habitarme. Sin duda una historia que no podré sacar de la cabeza en un tiempo, y si eventualmente, las causalidades me llevan a Londres, no podré dejar de pensar en aquella librería.  El final no me ha venido del todo bien, cómo siempre, cuando las historias llegan a su fin , en este caso por la muerte de una de sus protagonistas, no puedo evitar emocionarme por todo lo que eso conlleva.  Quisiera que mi escribir fuese más ágil, pero intentaré hacer el ejercicio de escribir a diario (no lo he hecho). Tengo muchas ganas de escribir unas cartas a Violeta y Agustina, tengo la convicción y certeza de que no viviré muchos años, por tanto quisiera con demasía que siempre supiesen, lo valiosa que fue su existencia para mi.  
De pronto ocurre ahí, sin más, uno lo ve ahí en redes sociales, la crisis de la diferenciación. Los tatuajes, la ropa, las frases, los cafés, las historias. Un mundo narcisista centrado en el ombligo, la superficialidad me da nauseas no lo soporto.
Hay movimiento desde hace miles de millones de años, la materia se mueve y por eso existimos, solo muere aquello que se deja de mover, y en la poesía encuentro la calma que necesito para sobrevivir día a día. 
Tal como diría Fromm el amor es un arte, y por tanto requiere disciplina y paciencia, y discúlpeme usted, pero si hay algo que usted no posee amor mío: es disciplina y paciencia, por eso no será ni seremos.
 Y caminando por la Ateneo extraño levemente esa ausencia.