El mayor de los pesos
Había empacado casi todo lo esencial, pero aún quedaba la pequeña caja azul en alguno de los rincones de la casa vacía, tardó cerca de dos horas en encontrarla, y cuando por fin se encontró con ella dio un vistazo en su interior, en el segundo que tomó la cubierta superior pudo ser consciente del peso de esa pequeña caja azul. Sus ojos se llenaron de lágrimas y sin si quiera mirar con detención su interior se echó a llorar profundamente, la pequeña caja azul era tan pesada que no pudo moverla de donde estaba, lloró hasta que le dolieron los ojos, la habitación de inundó hasta que ya no hubieron lágrimas como en los tiempos que se gestaron los contenido de su interior. Ahí quedó la pequeña caja azul, llenando la casa vacía con el peso de los recuerdos y ante el vacío de la vida.