30 de mayo
Tomo mi nescafé mientras mis estudiantes van en busca de su colación, en tanto aprovecho el tiempo para leer poesía, lo cierto es que la poesía y sexo me excitan de sobremanera, por tanto, solo pensar en la posibilidad de su ocurrencia, me genera intensos niveles de ansiedad. Mientras venía hacia la universidad vi con detención como las cenizas de mi cigarro se esparcieron por los aires, parecían estrellas naranjas, o también las cenizas de los tradicionales asados de mi padre en Valdivia. No puedo dejar de pensar en los versos que he escuchado durante el día, me encantaría tener una pluma más ingeniosa pero hace un par de años que permanezco muda, es como si después de tanto discutir me hubiese quedado sin palabras, ya no quiero ganarle a nadie, aunque la mayoría de las veces creo tener la razón, prefiero callar para evitar confrontarme con los egos.