Muchos adultos van con el corazón arrinconado.
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Mostrando entradas de septiembre, 2024
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Mientras ordenaba los asuntos de la Lola, y tomaba mi café de la mañana, tomé un libro, el de Ribeyro , y fue un verdadero acierto, leyendo sus prosas entre la 90 y 95 vi luz, no solo encontré un destino para mi nueva libreta, sino también leí rápidamente sobre el no sentido de las cosas, conjeturas y demostraciones, fue inevitable pensar en mis estudiantes. Respecto a la libreta, sus hojas guardarán: Libros a los que debo volver.
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Es iluso aspirar al orden con niños en casa. Es una fortuna su compañía en el tránsito de la vida. Al final lo sustancial de este andar suele ser errante, no admite planes, ni demasiadas certezas, muchas vidas se entrecruzan y los deseos se anteponen a lo cierto. El amor, esa es otra historia. No tengo deseos de dormir, solo quiero seguir vagabundeando pero despierta, hoy me ocupa por sobre todo la educación, el aprendizaje, la enseñanza.
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De todo lo que ordené estos días, quedaron pendientes los libros. Recién leí una lista de libros recomendados por Elena Ferrante, tuve la tentación de compartirlo, pero me contuve. Quería compartir lo extraño que me parecía que una autora anónima publicara esa lista, luego pensé que se había develado ya su identidad, pero pude verificar que no era así.
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Nunca me había sentado en este rincón de la casa, sonaba Ella, se escuchaba la gotera en la cocina y me sentía abrumada. Detesto ser así, porque no puedo obviar un poco más los detalles, las miradas, las palabras. Es bonito que te digan amor, es bonito que sonrían ante tu presencia. Es bonito realmente bonito.
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Solo me halla quien me ama. Lo bueno de la primavera, es que uno puede retomar ciertas rutinas matutinas en el balcón. Aunque hoy corre un poco de viento, siempre es agradable el café de la mañana en esta lugar de la casa. Abrí mi libro de Bolaños , a la interperie , en la interperie, y entre medio había un colet morado, no recuerdo con exactitud si fue pequeña S o la Lola quien lo puso ahí; pero si recuerdo sus palabras: mamá porque no marcas tu libro antes de cerrarlo, ponle esto, y lo dejo ahí, para acompañarme en su ausencia.
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Entro en una librería desconocida. Me dirijo a los anaqueles coloreados, llena de curiosidad y tensa de emoción. La esperanza de hallar algo nuevo es quebrada por la voz del empleado que me pregunta qué títulos busco. No sé qué decirle. Al fin, recuerdo uno. No está. Hubiese querido seguir mirando, pero sentía sobre mí el peso de esa mirada comerciante, tan estrecha y desaprobadora ante alguien que no sabe lo que quiere. ¡Siempre lo mismo! ¡Siempre hay que aparentar la posesión de un fin! ¡Siempre el camino rectamente marcado! ...Y es que las cosas más importantes de la vida suelen discurrir despacio. La generosidad, la amistad, el amor, el paseo o la lectura piden y necesitan tiempos ajenos a la dinámica del consumo y de la inmediatez: exigen de nosotros una lentitud que a veces no permitimos. El reloj y las agendas se han convertido en dos de los fetiches de nuestra época: los miramos o consultamos mientras comemos, en una cita con nuestras amistades, y llegamos a hacer deporte bajo ...
Diarios de madre
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Hoy la pequeña S saliendo de clases me dijo: mira mama encontré esto fantástico. Era un pedazo de tela de 3x3 con motivo floral. Es una mantita, me dijo. En la tarde, saliendo del taller de hablar, Macarena me dijo que le había mostrado su mántita entusiasmada, y que ahora solo faltaba el bebé llorón que era propietario de la manta. Ay! No dejas de maravillarme pequeña S.
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Cuando escucho jugar a mis niñas me siento una idiota, escucharlas no lograr acuerdos en asuntos que parecen tan sencillos de resolver me avergüenza de mi misma. El arte de conversar y de ceder es fundamental para construir relaciones, inclusive saber pelear es un arte, y cómo le digo a mis niñaspoel que se enoja: pierde. Me enseñan tanto.
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El arte de construir relatos está que de a poco uno confunde la realidad de la ficción, esas historias de van encarnando en nuestro cerebro a la par de los hechos reales. Que es lo real, que es la ficción se pregunta uno. Por ejemplo me sucede toda vez que abro la puerta y no logro que la llave entre a la primera.
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A mi los objetos me recuerdan, es casi imposible que no me detenga a mirar un objeto y no recuerde cómo llego ahí, que no recuerde su historia, sus andanzas. No podría olvidar quien me obsequió un objeto por ejemplo, o en qué contexto lo hizo. A lo mejor, para esa persona ese regalo fue algo insignificante , algo que compro a la rápida en una tienda por cumplir, pero si aún lo conservo, es porque guarda una historia valiosa. No hablo de todos los objetos sino de los significativos, esos que tienen historia, como las tazas sobre el libro, o las láminas de la Violeta. Tanta vida en unos objetos, que cuido. Por eso constantemente estoy revisando cosas, y eliminando aquello que he olvidado para no mirarlo y preguntarme: cómo llegó ahí? Hay que aceptar la historia, es parte de la vida, a veces nos aferramos tanto a una idea que vamos perdiendo al presente. Nos perdemos la luz, la sonrisa, el calor, los abrazos. Nos llenamos de enojos y quejas.