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Mostrando entradas de enero, 2024
En lo que respecta a la vida, puedo decir que no me siento cómoda con el verbo avanzar, siento que cuando situamos a la vida en una especie de linealidad nos equivocamos profundamente.  Si pudiese describir la trayectoria de la vida me parecería que es más similar a una especie de espiral, con poca claridad en su inicio y lo mismo hacía al final. No es posible siempre avanzar ya que a veces el espiral también puede, en un plano de referencia, retroceder.  Aunque situarlo en un plan de dos o inclusive tres dimensiones me parece errado, avanzar, retroceder, subir o bajar no creo que de eso se trate la vida. No me acomodan los planos de referencia porque desconozco 
 Felicidad a secas me parece una palabra vacía. 
 Me pesa la puta vida, o : “Todo de pronto se pesa en la espalda”
Hay poco que disfrute más que pasar la vida rodeada de libros, leyendo y las ocasiones en qué logro entablar una conversación con alguien y que me cuente su lectura.  Yo suelo intentarlo pero soy muy torpe, no encuentro las palabras adecuadas para expresar la bellezas que he leído, muchas veces me quedo en la presiones vagas, poco claras o concisas y ese ejercicio siempre me deja desconforme.  Es que no son solo letras, ese arte de encontrar la mejor secuencia de palabras para narrar tan bellamente un suceso me parece absolutamente hermoso.  Pocos comprenden lo que me pasa luego de leer, es como si quedara atrapada en esa historia, recorriendo los caminos, pasajes y vidas de aquellos personajes, me cuesta volver en si. 
Hace días no me subía al auto, me encanta la idea de no tener que manejar a ningún lugar. Hoy mientras caminaba y escribía, me preguntaba en qué momento este blog se transformó en una especie de diario, quizás después de leer tanta poesía ya no me siento capaz de escribir nada que me parezca suficiente, o con algo de vergüenza escribo todas estas cavilaciones. 
 Al parecer muchas interrogantes seguirán sin respuesta. 
no hay caso, me siento una total y completa inadaptada intento constantemente pasar desapercibida y ojalá que nadie se percate de mi existencia 
 No dejo de repetirme que todo estará bien. 
Hoy por la mañana la pequeña S, llamó mi atención por no haber cuidado del todo las plantas del balcón, ella tenía razón, la mañana anterior había una flor rosa que ella me regaló en el mes de junio, estaba vigorosa y brillante, pero al caer la noche la flor se había desvanecido.  Hasta ese momento no me había percatado que a la flor rosa le gustaba la sombra y no el sol, y claro..
 No es posible situar la felicidad en un tercero, no hay caso, por más que nos esforcemos, por más que lo deseemos, cada persona es un mundo infinitamente complejo, esto lo aprendí de las maneras más duras que uno puede aprender algo. 
Anoche en un bar escuché a una circense llamar a su padre para pedirle cinco mil pesos más para continuar la fiesta, me pareció de lo más tierno. 
A diario confirmo que soy pésima con las palabras, por eso prefiero escribir, o creo que escribo, o simulo que escribo, o algo hago con las letras sin duda  algo hago, porque  entre mi mente y mi boca hay un embudo que filtra el noventa por ciento de mis pensamiento, de cosas que quisiera decir y no digo, pero lo que me gusta de las palabras es que las puedo corregir y re editar, y hacer que suenen mejor, o que se entiendan mejor y eso me gusta. 
 Un shot de poesía para reconfortar el alma.
 Hoy por la mañana transité por las calles de Barcelona, excitante paseo de la mano de Bolaños. Que agradable una cervecita en aquellos bares de pie, un dejo de nostalgia por las caminatas en Madrid, desde aquel entonces que el vermut acompaña mis bebidas favoritas. 
A veces, sentada en el balcón, tengo la sensación que hay ropa que estaba colgada en el tendedero que se ha volado, que se ha volado lejos lejos para no volver, es una sensación angustiante porque no logro recordar si será solo una sensación o será un hecho.  
 Observar es silenciarse. 
 Qué hay detrás de las ventanas? 
Hay un momento que me llena de felicidad entre las a veces labores incípidas del trabajo, que es aquel instante  en el cual me encuentro con los dibujos de Violeta en mis libretas. 
Por las mañanas me siento en este pequeño paraíso que es el balcón del departamento de calle poniente, en plena ciudad donde abundan los edificios y autos, colinda el edificio con una casona antigua que tiene un gran árbol en su jardín gaviotas y otros pájaros se escuchan por las mañanas, estar en la playa y el campo al mismo tiempo, en estos momentos siento que lo tengo todo.  Ayer, en el macetero morado que me obsequió la vecina del 302, vi brotar a las 8 de la mañana entre las suculentas una campanita morada, hermosa y frágil , tanto así , que a las 12 del día descubrí que se había secado por el sol. Una pena que a veces lo bello sea tan efímero.